El 2 de abril de 2013, la ciudad de La Plata padeció una de las catástrofes climáticas más severas desde su fundación. Los más de 390 mm de agua de lluvia (según el Observatorio Astronómico de La Plata) marcaron un record histórico para esta comuna provocando el desborde principalmente de los arroyos El Gato y Maldonado, afectando a más de 180.000 vecinos teniendo cuantiosas pérdidas materiales y lo más lamentable, la pérdida de 67 víctimas fatales reconocidas.
Frente a esta tragedia,
acudieron muchas organizaciones que inmediatamente salieron a dar algún tipo de respuesta a la emergencia que tomó carácter nacional. La
ayuda humanitaria llegó desde todos los rincones de la república a través de
colectas y donaciones tanto de particulares como así también de organizaciones
públicas y privadas.
La Universidad Nacional de la Plata no sólo fue un actor
destacado en la acción humanitaria a través del Consejo Social, sino que además,
generó varias comisiones que investigaron las causas y consecuencias de la
inundación. Sobre la base de esta información, se pudieron dar las primeras respuestas
y acciones de mitigación frente a una posible nueva tormenta de las
características mencionadas.
Una de las comisiones creadas es la de
Infraestructura y ambiente, coordinada por las facultades de Ciencias Naturales
y Museo, Arquitectura y Urbanismo e Ingeniería. En dicha comisión se le solicitó
a la FCNyM que
coordinara y analizara la situación de protocolos de emergencias para la comuna
con el motivo de proponer un Programa de
Gestión Ambiental Territorial orientado a prevenir catástrofes ambientales.
Luego de relevar y analizar los programas de
emergencia preexistentes, se consideró necesario
fortalecer las capacidades locales de acción frente a riesgos trabajando con
organizaciones barriales existentes.
A tal fin, se propone realizar un diagnóstico
comunitario participativo en el que los vecinos puedan identificar los riesgos
ambientales existentes, los recursos y capacidades
propias que pueden movilizar para prevenirlos, enfrentarlos y mitigarlos, y las
estrategias que desplegaron ante la reciente inundación. Con estos insumos se
plantea acompañar a la población, formular un plan barrial de contingencia y
gestión de riesgos ambientales y conformar una organización local propia que se
responsabilice de implementarlo coordinando las acciones antes, durante y
después de eventuales emergencias, comenzando por la recuperación de la
reciente inundación.
Para llevarlo adelante se pensó en desarrollar las
escuelas de: “Promotores/as Ambientales Comunitarios” (PAC) con vecinos y referentes barriales; y “Promotores/as Ambientales
Escolares” (PAE) con jóvenes,
directivos y docentes de escuelas secundarias.
Las y los promotores
actuan como referentes, coordinando e implementando, junto con otros actores,
las acciones y/o alternativas de solución frente a conflictos y riesgos
ambientales. Son formadores- multiplicadores, que trabajan respetando los
valores culturales de cada comunidad y promoviendo la participación ciudadana
para la gestión ambiental, instalando la temática ambiental como un derecho
social.
En principio, el proyecto está siendo implementado en el
Centro Comunitario de Extensión Universitaria “El Mercadito”, el CCEU
“Corazones del Retiro”, y el Club de Futbol infantil “Sacachispas”


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